Organizaciones: CLAC

Esta semana nos reunimos para hacer algo que no siempre se ve pero que importa mucho: aprender en conjunto. La junta directiva, la junta de vigilancia, el comité de certificación y el equipo responsable de la certificación de COCASFEL se sentaron juntos para recibir una capacitación completa sobre los criterios de certificación de comercio justo FAIRTRADE. La sesión estuvo a cargo de Walter López, del CLAC, y fue exactamente el tipo de espacio que necesitábamos.
Walter recorrió con nosotros los criterios uno por uno: qué exige el sello, qué se verifica en una auditoría, dónde solemos tener fortalezas y dónde hay que poner más atención. No fue una charla de escritorio — fue una conversación de ida y vuelta, con preguntas reales y respuestas concretas. Para quienes integran nuestras juntas directiva y de vigilancia, entender a fondo estos criterios no es un trámite: es parte de su responsabilidad con los afiliados que los eligieron.
La certificación Fairtrade no es solo un sello en el saco de café. Detrás de ese sello está la garantía de que nuestros afiliados reciben un precio justo por su trabajo, que los recursos del premio Fairtrade llegan a proyectos reales — como el agua potable que hoy beneficia a 450 niños en 25 escuelas, o el cuidado de las 49 hectáreas de bosque nublado que protegemos. Conocer bien las reglas del juego nos permite defenderlo con argumentos, no solo con buenas intenciones.
Salimos de la jornada con más claridad y con tareas concretas. Cimientos como los nuestros — construidos con el esfuerzo físico y económico de nuestros productores — merecen que quienes los cuidan estén bien preparados. Agradecemos a Walter López y al CLAC por el acompañamiento, y seguimos trabajando.
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